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LGBTI fobia y Trabajo Sexual

Hoy es 17 de mayo, señalado desde hace unos años como el “Día Internacional contra la lgbtifobia” ya que se conmemora la fecha en que se eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales por parte de la Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1990.

Cada año esta conmemoración tiene un tema distinto, en 2004 fue por el reconocimiento de un Dia Internacional contra la homofobia y transfobia, hasta este año que es “La familia”. Dando un rápido repaso a los temas de años anteriores, vemos con tristeza que una vez más las trabajadoras sexuales siguen estando fuera de la agenda del activismo lgbt mainstream, aún cuando una gran parte de la comunidad LGBTIQ tiene en el trabajo sexual su única manera de sobrevivir en este mundo capitalista.

Lxs trabajadorxs sexuales LGBT en Europa, Asia Central y América Latina generalmente viven en y trabajan en contextos precarios y peligrosos. Las razones de esta situación son la criminalización del trabajo sexual, la identidad de género y la orientación sexual, así como la violencia directa y estructural, la patologización y la falta de cuidados médicos adecuados.

El trabajo sexual es una cuestión multígénero, por lo tanto hay trabajadorxs sexuales de distintos géneros y orientaciones sexuales ofreciendo sus servicios y también involucradxs activamente en el movimiento por los derechos de lxs trabajadorxs sexuales en todo el mundo. Lxs trabajadorxs sexuales y las personas LGBT comparten una historia común, no debemos olvidar que quienes comenzaron los disturbios en Stonewall fueron mujeres trans de color que, coincidentemente (y porque no tenían otra alternativa) eran trabajadoras sexuales y que siempre hemos sido el primer objetivo de las fuerzas de represión pública.

Desde el Siglo XIX tanto las trabajadoras sexuales cis, como las lesbianas han sido tratadas como desviadas o asociales, ya que se salían del patrón de “mujeres normales”que no es otro mas que el papel de esposa y madre totalmente heterosexual.

Las historias de lxs trabajadorxs sexuales y la comunidad gay también están entrelazadas ya que ambas comunidades han sido parte de la misma subcultura, un ejemplo claro es que los lugares que muchas veces son frecuentados por hombres gay, también se utilizan como lugares de trabajo sexual.

En el año 2016 TGEU (Transgender Europe), la organización trans a nivel europeo adoptó la política de Decriminalización del trabajo sexual, como lo hizo un año antes Amnistía Internacional. Lo sorprendente es que una organización tan grande y con tantos recursos como ILGA (Asociación internacional de Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales e Intersex) no se haya posicionado claramente en este sentido. Es absurdo que haya una gran parte de tu colectivo que sea criminalizado por la actividad que ejercen para sobrevivir y que ni siquiera te pronuncies al respecto.

Como trabajadoras sexuales autónomas somos conscientes de que no es justo para nadie que el trabajo sexual sea muchas veces la única forma de superviviencia para un gran número de mujeres trans, sobre todo si son migrantes y creemos que dicho colectivo debe tener más referentes culturales y sociales, así como más opciones laborales, pero desafortunadamente parece que ese activismo eurocentrista clasemediero le da la espalda a esa realidad existente para que la sociedad bienpensante “no les relacione” con esa imagen de oscuridad y marginación, volviendo a dejar en la cuneta a una parte de tu propio colectivo, no podemos volver a repetir los mismos esquemas de discriminación que siempre ha enfrentado la comunidad trans, me niego a ello.

En la “avanzada Europa” no existe ningún país que ni siquiera haya propuesto algo como la Ley de cupo laboral trans de Argentina y creo que va siendo hora de que nos pongamos a trabajar en ello si realmente queremos cambiar la realidad de las mujeres transexuales y no sólo quedarse en palabras huecas.

Por lo pronto, lxs trabajadorxs sexuales hacemos un llamamiento a todas las organizaciones LGBT para:

  • Adoptar públicamente una política de decriminalización del trabajo sexual, remarcando la situación precaria en la que viven lxs trabajadorxs LGBT.
  • Buscar y contactar a las organizaciones de trabajadorxs sexuales a nivel local para identificar problemas comunes y evaluar la situación de lxs trabajadorxs LGBTI
  • Empoderar a lxs trabajadorxs LGBTI para ser más visibles dentro de la comunidad LGBT alentando su participación en sus eventos, incluido el Dia del Orgullo.
  • Aumentar la conciecia dentro de la comunidad LGBT sobre los problemas que enfrentan lxs trabajadorxs sexuales LGBT.
  • Tener un enfoque inclusivo con lxs trabajadorxs sexuales cuando desarrollen o implementen sus proyectos, como trabajar junto a las organizaciones de trabajo sexual para tener planes sólidos para involucrar a lxs trabajadorxs sexuales LGBT en las actividades planeadas.
  • Sumarse a las campañas y discusiones políticas relevantes sobre los temas que afectan a lxs trabajadorxs sexuales.
  • Hacer un llamado a las organizaciones feministas aliadas para que tengan un enfoque interseccional inclusivo con las trans y lxs trabajadorxs sexuales.

Sin duda desde 1990 hasta ahora hemos logrado mucho como colectivo LGBT, pero la gran asignatura pendiente es que nadie sea criminalizado por ser quien es o por cómo se gana la vida.

 

Foto: Nuevo Diario web

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