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Medios de Comunicación

El País: Una asociación de prostitutas imparte un curso a novatas

La crisis aumenta la demanda de mujeres que desean aprender el oficio

Barcelona

Paula Vip creadora del curso de iniciación a la prostitución. /GIANLUCA BATTISTA

Paula Vip es su alias laboral. Tiene 42 años es catalana y se define como elegante, discreta, educada y “puta”. También es la presidenta de la Asociación de Profesionales del Sexo (Aprosex) y la inventora del único curso de prostitución que se imparte en España. Mañana sábado Paula volverá a aleccionar, junto a la psicóloga clínica Cristina Garaizábal, a 25 alumnas para que se conviertan en “putas profesionales”. Todo ello en un sólo fin de semana y por 50 euros. Vip asegura que con la crisis hay una sobreoferta de mujeres que ejercen la prostitución y considera su curso como imprescindible para adentrarse en ese sector.

La presidenta de Aprosex deja claro en primer lugar que su trabajo no tiene absolutamente nada que ver con la actividad que la que realizan las mujeres a las que se obliga a prostituirse: “Eso es trata de seres humanos y debe intervenir rápidamente la policía”.

Pese a ello, Paula denuncia que está dada de alta en el régimen de autónomos como trabajadora sexual pero en cambio no tiene derechos: “Las autoridades piensan que las putas somos ignorantes y les molestamos”. En Aprosex hay asociadas que se prostituyen en la calle y que están ahí “porque quieren y deben seguir pactando espacios y horarios con los ayuntamientos”.
El letrado representante de la organización feminista Clara Campoamor, David del Castillo, ha defendido el curso de la asociación Aprosex ya que “se trata de mujeres que se prostituyen por voluntad propia sin ningún tipo de coacción y se les da unos conocimientos útiles para el ejercicio de esa actividad”.

“La crisis ha provocado una sobreoferta que ha reventado las tarifas del mercado y mucha niña con mucha falta de profesionalidad”, asegura Vip. La presidenta de Aprosex quiere que las personas que empiezan en el sector del sexo de pago tengan muy claro que “la prostituta no es una víctima, los hombres pagan pero no por ello mandan”. Paula Vip compara la relación de la prostituta con el cliente como la que se ejerce con un médico, un arquitecto o un abogado: “Yo soy la que te digo cuanto tiempo tienes de tratamiento, en qué lugar se va a construir la casa o si te voy a llevar el caso o no… la que decide es la profesional ya sea una escort de lujo o trabaje en plena calle”. El curso comienza recordando a las alumnas si sirven o no sirven para la profesión. “Todas llegamos aquí por dinero, pero te tiene que gustar el sexo y tienes que ser capaz de hacerlo con desconocidos”, afirma. Además, es importante que no caigas en el “estigma puta, hay que huir de él y sentirte orgullosa con lo que haces”. También se enseñan pequeños trucos para evitar la apatía cuando se acerca el momento de realizar un servicio. Además, hay un gran capítulo dedicado al compañerismo y al marketing de la prostitución.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/11/13/catalunya/1415912798_592916.html

 

Una associació de prostitutes imparteix un curs a novelles

La crisi augmenta la demanda de dones que desitgen aprendre l’ofici. “Pensen que som ignorants”, explica una prostituta

Paula Vip és el seu àlies laboral. Té 42 anys, és catalana i es defineix com a elegant, discreta, educada i “puta”. També és la presidenta de l’Asociació de Professionals del Sexe (Aprosex) i la inventora de l’únic curs de prostitució que s’imparteix a Espanya. Dissabte Paula tornarà a allliçonar, al costat de la psicòloga clínica Cristina Garaizábal, 25 alumnes perquè es converteixin en “putes professionals”. Tot això en un només un cap de setmana i per 50 euros. Vip assegura que amb la crisi hi ha una sobreoferta de dones que exerceixen la prostitució i considera el seu curs com a imprescindible per endinsar-se en aquest sector.

La presidenta d’Aprosex deixa clar en primer lloc que el seu treball no té absolutament res a veure amb l’activitat que realitzen les dones a les quals s’obliga a prostituir-se: “Això és tràfic d’éssers humans i hi ha d’intervenir ràpidament la policia”.

Malgrat això, Paula denuncia que està donada d’alta en el règim d’autònoms com a treballadora sexual però en canvi no té drets: “Les autoritats pensen que les putes som ignorants i els molestem”. A Aprosex hi ha associades que es prostitueixen al carrer i que són aquí “perquè volen i han de seguir pactant espais i horaris amb els ajuntaments”.

Parlem d’hisenda, de Seguretat Social, de donar-se d’alta d’autònoms

El lletrat representant de l’organització feminista Clara Campoamor, David del Castillo, ha defensat el curs de l’associació Aprosex ja que “es tracta de dones que es prostitueixen per voluntat pròpia sense cap tipus de coacció i se’ls dóna uns coneixements útils per a l’exercici d’aquesta activitat”.

“La crisi ha provocat una sobreoferta que ha rebentat les tarifes del mercat i hi ha molta nena amb molta falta de professionalitat”, assegura Vip. La presidenta d’Aprosex vol que les persones que comencen en el sector del sexe de pagament tinguin molt clar que “la prostituta no és una víctima, els homes paguen però no per això manen”. Paula Vip compara la relació de la prostituta amb el client com la que s’exerceix amb un metge, un arquitecte o un advocat: “Jo sóc la que et dic quant temps tens de tractament, en quin lloc es construirà la casa o si et portaré el cas o no… qui decideix és la professional ja sigui una scort de luxe o treballi en ple carrer”. El curs comença recordant a les alumnes si serveixen o no serveixen per a la professió. “Totes arribem aquí per diners, però t’ha d’agradar el sexe i has de ser capaç de fer-ho amb desconeguts”, afirma. A més, és important que no caiguis en l’“estigma de puta, en cal fugir i sentir-te orgullosa amb el que fas”. També s’ensenyen petits trucs per evitar l’apatia quan s’apropa el moment de fer un servei. A més, hi ha un gran capítol dedicat a la solidaritat entre companyes i al màrqueting de la prostitució.

http://cat.elpais.com/m/cat/2014/11/13/catalunya/1415912798_592916.html

En M80 radio, Samanta Villar denuncia: cursos de prostitución

prostitutas

Se llama ‘nociones básicas para la profesionalización y protección de la mujer prostituta’. Lo imparten dos profesoras: Cristina Garaizabal, psicóloga clínica y presidenta de Hetaira, el colectivo en defensa de las trabajadoras del sexo y Paula Vip, que se dedica a la prostitución desde hace ocho años.

En un momento de crisis actual, son muchas las mujeres que han optado por la prostitución como forma de ganarse la vida o complementar su trabajo, y, ante la desinformación que existe en el medio, ambas mujeres han abierto un curso para dar pautas a estas mujeres.

El curso, tal y como nos dicen, va dirigido a chicas jóvenes que están pensando en la posibilidad de ejercer la prostitución, aunque también acuden a él otras mujeres que llevan muchos años trabajando y sentían la necesidad de compartir sus experiencias con otras compañeras del oficio. “Lo primero que deben saber es que, si acuden a la prostitución libremente, no deben sentirse trozos de carne con ojos y siempre tienen que hacer lo que ellas quieran”, nos adelantan.

¿En qué consiste? Son cursos intensivos de 8 horas con un coste de 90 euros en el que se enseñan consejos fiscales, sexuales sanitarios… Incluso advertencias de seguridad, como disponer de un número de teléfono operativo para informar en todo momento dónde y con quién están. Nuestras invitadas aseguran que no es un modo de persuadir a chicas indecisas, pues incluso los primeros puntos del mismo sirven para disuadir a aquellas que se lo están pensando.

Escucha la sección completa:

http://blog.m80radio.com/80-y-la-madre/2014/11/13/samanta-denuncia-cursos-de-prostitucion/

Entrevista en La tribu de Catalunya Ràdio: Cursos per aprendre a ser prostituta

La Conxa Borrell, presidenta de l’ONG de professionals del sexe Aprosex, ens ha explicat perquè va decidir impulsar un curset per ajudar a dones a professionalitzar-se en el món de la prostitució. També ens ha explicat la seva pròpia experiència i les dificultats que va trobar ara fa vuit anys quan va haver d’introduir-se en l’ofici de prostituta.

http://www.catradio.cat/audio/815749/Cursos-per-aprendre-a-ser-prostituta

Entrevista a Concha Borrell en La Vanguardia

La profesional cree que la mayoría de sus clientes tienen carencias afectivas importantes

“La palabra  nos da poder”

La  y terapeuta   es una de las profesionales que imparte los cursos de  de pago que se están celebrando en Barcelona

ALBERT DOMÈNECH 

“Trabajar en el mundo del  no es sencillo”. Bajo esta premisa y, después de siete años de experiencia en el sector de la , la terapeuta Conxa Borrell ha decidido emprender una promesa que se hizo a ella misma cuando empezó a trabajar con sus primeros clientes: montar unos cursos de asesoramiento para aquellas mujeres que empezaban o que querían tener más información acerca del sexo de pago. La soledad o la vergüenza son, según Borell, dos de los estigmas a los que se tiene que enfrentar una puta que quiere ejercer libremente su profesión. La terapeuta cree que la palabra puta les da poder y anima a la sociedad a dejar los prejuicios morales a un lado y a humanizar el sector del sexo de pago y a sus clientes, a los que considera hombres normales con muchas carencias afectivas: “El mantra que tanto se repite de que los clientes nos vejan, nos humillan y nos violan cada vez que tenemos una cita con ellos, es falso”. Borrell rechaza las críticas que han recibido estos cursos por parte de algunos colectivos de mujeres y confiesa haberse sentido “vejada, humillada y violada por sus comentarios y mentiras que cuentan de un trabajo del que no conocen absolutamente nada”. La primera convocatoria de estos cursos organizados por la Asociación de Profesionales del Sexo (APROSEX), y que también cuenta con la asesoría de la psicóloga clínica Cristina Garaizábal, tuvo tanto éxito de convocatoria que han decidido hacer una segunda sesión este mismo fin de semana.

-¿Qué les ha llevado a impulsar un curso de prostitución?
-Esta iniciativa surge en el momento en el que yo empiezo a trabajar como prostituta, hace ocho años. En ese instante, yo no sabía a quién dirigirme, a quién preguntar, dónde tenía que llevar a mis clientes, cómo manejarlos, etc. Fue ahí cuando pensé cómo era posible que no hubiera alguien que impartiera un curso para las que empezamos.

-Se sentía insegura, vaya.
-Es un sector en el que te encierras dentro de cuatro paredes con alguien que no conoces de nada, y tu trabajo consiste en crear un clima íntimo. Eché mucho de menos que alguien me enseñara a manejar todo esto, así que me prometí a mí misma que, si continuaba en el sector del sexo de pago, tarde o temprano sería yo la que impulsaría esta iniciativa.

-¿Cómo se sentía usted en ese momento, y en quién confió?
-La soledad es lo peor de este trabajo. Hacer sexo con desconocidos es algo que asumes en el momento en el que decides dedicarte a la prostitución, pero vives la soledad de no poder contarle a nadie cómo te estás ganando la vida, tener que mentir a la gente que vive contigo, incluso a tus padres o a tu propia pareja. Significa inventarte una vida paralela para justificar unos ingresos de dinero que te hacen sentir mal y culpable, no porque estés haciendo algo malo, sino porque si eres prostituta la sociedad te señala.

-La palabra puta no tiene ninguna acepción positiva en nuestro entorno…
-A mí me gusta utilizar la palabra puta porque creo que da poder a las trabajadoras sexuales. Es nuestra palabra.

-¿Se hizo puta por necesidad económica?
-En el momento en el que tomé esta decisión tenía dos trabajos, pero no ganaba lo suficiente como para mantenerme. Mantuve el trabajo como contable en una empresa de servicios, mientras que por las tardes empecé a ejercer como puta.

-¿Su entorno entendió esa decisión, o se vio obligada a crear una vida paralela?
-Estuve cuatro años en el armario, sólo llevo tres fuera de él. Te puedo asegurar que estos tres años han sido de lo más gratificantes.

-¿Por qué decidió contarlo?
-No puedes vivir así. ¿Sabes lo que es mirar a los ojos de la gente a la que quieres y mentirles todos los días sobre las cosas que habías hecho? ¿Mentir a tu hijo cuando te pregunta por qué has llegado tarde ese día? Para las madres, las personas más importantes en la vida son nuestros hijos, y lo que yo llevaba peor era mirarle a los ojos a mi hijo y tener que mentirle.

-¿Usted cree que en nuestra sociedad se puede ejercer la prostitución y llevar una vida convencional?
-Está claro que no todos los hombres están capacitados para entender que tu trabajo es acostarte con otros hombres. Necesitas una pareja con una mente abierta, pero nuestra vida, en general, es absolutamente convencional. Nosotras no vamos por la calle con el cartelito de “soy puta”: vamos a comprar al mercado, llevamos a nuestros hijos al colegio, somos hijas, madres o hermanas. No vivimos de espaldas a la sociedad sino que formamos parte de ella.

-El sexo es adictivo. ¿Ha pensado alguna vez en dejarlo y no ha podido?
-¿Porque necesito sexo? No. El sexo no es adictivo, a no ser que tengas una enfermedad concreta y, en ese caso, son personas que no se dedican al sexo de pago porque dependen mucho de sus impulsos, pero no como una profesión. Nuestro trabajo es mucho más que dedicarse al sexo, una penetración o abrir la boca para hacer una felación. El sexo es algo mucho más amplio, hay que crear un espacio cálido en el que tanto tú como la persona que acabas de conocer puedan estar cómodos. Los clientes del sexo de pago son los mismos hombres que andan por las calles. Nada les define como puteros al igual que a nosotras nada nos define como a . El sexo no es una droga, no crea una adicción a no ser que estés predispuesto a ello. Hay muchísimas mujeres que lo dejan porque no les gusta el trabajo que hacen: logran sus objetivos y desaparecen.

-Veo que su discurso trata de humanizar la profesión del sexo de pago…
-Cuando el hombre busca sexo de pago, ya sea ojeando la sección de contactos o a través de internet, y se fija en las mujeres que se ofertan de manera libre y voluntaria, cree realmente que está buscando un desahogo sexual y que lo que va a tener es una  fantástica, sin ataduras; y aquí paz y después gloria. Normalmente, lo que luego te encuentras son seres humanos que tienen sus problemas y sus carencias afectivas, y que cuando están en una habitación encerrados contigo te suelen pedir más que les acaricies la espalda y el pelo, a que les hagas un trabajo puramente sexual. Se notan mucho las carencias afectivas en este trabajo y, por ello, uno de los refuerzos en el curso trata de enseñar a las mujeres a dar y a recibir el cariño que nos dan a nosotras.

-¿Es habitual que reciban cariño de sus clientes?
-Muchísimo. El primer interesado en que el contacto salga bien es el propio cliente que es el que paga. Por la cuenta que le trae, él ya intenta crear un clima de confianza, tranquilidad y de seguridad para que te sientas cómoda. Eso crea una empatía entre los dos de mucho cariño y humanidad. Es lo que se viene llamando el sexo afecto que, a veces, es mucho más efectivo que el sexo a secas. Una de las cosas que más les gusta a los hombres es proporcionar placer, les encanta. Una relación sexual de pago es exactamente igual que una de no pago, lo único que hay un sobre de por medio que cierra todas las normas que queramos imponer nosotras al cliente. Una buena profesional tiene que ser una buena amante, tiene que saber resolver problemas por estrés, una eyaculación precoz, etc.
-¿Hasta al punto que, al final, no se acaba consumando el acto sexual?
-Pasa muchas veces.

-¿Esa faceta humana es más habitual en la prostitución de lujo?
-Este término me aburre. Nosotras tenemos mucho contacto con mujeres que trabajan en la calle y, de hecho, hace tres años tuve la suerte de participar en una ponencia que se hizo en Madrid sobre prostitución para hablar sobre los clientes, y conocí a una chica que captaba a los suyos en un polígono pero que, en el fondo, tenían el mismo perfil que los míos. Le pedían lo mismo que a mí: cariño, besos, caricias, hablar y, muchas veces, se van sin echar un polvo. Normalmente, cuando un hombre busca sexo de pago en la red cree que necesita sexo, pero cuando llega a nosotras se deshace y dejar ver otra carencia mucho más humana y afectiva.

-En el temario de su curso hay varios puntos que insisten en la necesidad o no de enrolarse a esta profesión. ¿Intentan convencer a las mujeres primero para que no ejerzan?
-Dedicamos cuatro puntos de ese curso a desanimarlas (Ríe). Este es un trabajo realmente muy duro, en el que hay que usar mucho la psicología, interactuar mucho con la otra persona. A pesar de lo que diga la sociedad, tú eres un ser humano y el trato es directa e íntimamente con otro ser humano. Cuando les dije a mis amigos o mis hermanos que era una puta no lo entendían, tenían una imagen distinta de lo que es ser puta. En esos cuatro puntos lo que hacemos es decirles “cuidado chicas, porque este es un trabajo para el que no vale cualquiera”. No se trata de convencer a nadie, sino de contar la realidad tal y como es: no es un cuento de hadas, pero tampoco el último eslabón de la sociedad.

-¿Cuál es, entonces, el perfil que hay que tener para ejercer la prostitución?
-La empatía tiene que estar siempre ahí: tienes que estar dispuesta a crear ese clima de cordialidad que tiene el cliente. Tener muy claro las normas que tú tienes: tus horarios, tu manera de trabajar, lo que le pides a los clientes. Les decimos a las chicas que se olviden de todo lo que han visto en los medios de comunicación en los últimos 30 años y que entiendan que ellas son las profesiones y las que llevan las riendas de todas y cada una de las relaciones que mantengan con sus clientes. Las empoderamos muchísimo para que entiendan de una vez que estamos hartas de oír que no somos más que un trozo de carne con ojos tiradas en una cama y que el cliente puede hacer con nosotras lo que le da la gana. No hay nada más falso que esa afirmación. Las chicas deben tener un perfil de terapeuta sexual ya que saber manejarse en ese espacio es muy importante. Hay que trabajarlo todo y esa es la base de una buena profesional, crear ese clima que va desde la primera mirada hasta que le despides.

-Creo que no todas las chicas que se dedican al sexo de pago tienen esta situación tan idílica que me describe. No me negará que hay un tipo de prostitución, desgraciadamente muy visible, en la que las chicas sufren un trato inhumano…
-Eso no es prostitución, eso es trata de personas, y es un delito. Cuando se desmantela una red de personas obligadas a trabajar en talleres clandestinos de costura, nadie dice que se ha desmantelado una red de modistas y sastres. Las mujeres y hombres obligados a trabajar en un régimen de trata y con explotación sexual no son  o prostitutos, son víctimas de la trata de personas. Prostituta sólo lo es la que decide serlo libremente.

-¿Ese es el perfil de las chicas que acuden a su curso?
-Efectivamente. Hay muchas mujeres primerizas, que realmente quieren aprender a ejercer este oficio, aunque también es cierto que nos hemos encontrado con mujeres que llevan tiempo ejerciendo pero quieren aprender más. Les enseñamos a promocionarse en internet, a crear sus propios perfiles, a que tengan claras cuales son sus decisiones. Todas las profesiones necesitan de información y formación.

-¿Se sorprendió ante la expectación del primer curso?
Muchísimo. Se creó un clima de mucha confianza en el que las mujeres se abrieron muchísimo y contaron cosas muy íntimas, con dudas y preguntas muy interesantes que no habíamos puesto sobre la mesa. Fueron cuatro horas que pasaron muy rápido y salimos con la sensación de que tendríamos que haberlo organizado mucho antes. ¿Por qué nos ha dado tanto miedo decir, sí, soy puta, ¿i qué?

-¿Cuáles fueron las preocupaciones que más afloraron en la primera sesión del curso?
-El hecho de que les pudieran hacer daño. Este estigma que cae sobre el putero de que es un hombre violento, que sólo busca satisfacer su propio placer, que le da igual la mujer que tiene delante, hacerle daño o no. Es un mito falso con el que hay que romper definitivamente. El otro día una mujer muy sabia del Raval nos hizo una reflexión muy, muy dura: “Es absurdo pensar que alguien va a pagarte por pegarte, porque el hombre que quiere pegar a una mujer pega a la suya gratis”. Es una sentencia muy dura, pero cierta. Sólo hace falta echar una ojeada a las estadísticas.

-¿Qué estigma hay que normalizar de un putero?
-¡Que es un hombre normal y corriente! Tendrán un estatus más alto o más bajo pero, al final, las carencias afectivas del ser humano son las mismas.

-¿Las consecuencias anímicas de la estigma de una puta son más demoledoras que las de un putero?
-Sentirte avergonzada, sucia. Recuerdo que durante los primeres meses que ejercí, y a pesar de ducharme tras el último servicio que había realizado, necesitaba llegar a mi casa y volver a ducharme. Pensaba que no le podía dar un beso a mi hijo porque venía de ser puta. Como es algo que nosotras hemos vivido, pero que nadie nos cuenta, y sabemos cómo se siente una con ese estigma, queremos avanzarles los sufrimientos que van a tener para que puedan conocerlos, reconocerlos y solicitar la ayuda que necesiten con otras compañeras y amigas. Eso alivia muchísimo esta tensión.

-Sus cursos de prostitución han sido criticados por algunos colectivos de mujeres. ¿Les sorprende más que afecta?
-Nosotros también somos un colectivo y somos mujeres, ¿no? La gente tiene derecho a emitir su opinión, lo que ya me parece más preocupante es que emitan juicios de valor que, además, están llenos de moralina. Nadie me puede decir que es feminista en el momento en el que se está luchando contra los derechos laborales, políticos y sociales de todo un colectivo de mujeres. Se les ha olvidado lo que es ser feminista. Feministas somos nosotras que estamos dando la cara y estamos luchando por nuestros derechos. Ellas sabrán hacia dónde van, y por qué cada vez tenemos jóvenes más sumisas a sus parejas, o por qué mueren por violencia machista chicas más y más jóvenes. Un poco de autocrítica no les iría mal.

-El modelo del patriarcado suele imponerse en la mayoría de las redes de prostitución, ¿no tiene esta percepción?
-Nostras somos putas, somos mujeres feministas y empoderadas. ¿A qué patriarcado te refieres? Si somos nosotras las que llevamos las riendas de nuestra vida, de nuestra economía, de nuestra sexualidad. Uno de los cursos más importantes del temario es el que enseña a las mujeres a descubrir su sexualidad. No enseñamos a ser las esclavas de nuestros clientes sino a disfrutar del trabajo que hacemos. Muchas mujeres jóvenes de hoy en día aprenden antes a fingir orgasmos que a tenerlos. Tendríamos que plantearnos qué tipo de educación sexual le estamos dando a nuestros hijos en casa y en la escuela.

-¿Se sienten perseguidas en Barcelona con las nuevas ordenanzas municipales sobre el sector?
-En Barcelona y en todas las ciudades. ¿Cómo se puede criminalizar a un cliente si existe una oferta? ¿A cuántos tontos estamos pagando el sueldo todos los meses? Las putas no son víctimas, son trabajadoras. Sé de muchas que se han reunido con el alcalde Xavier Trias para decirle que lo único que quieren son derechos, espacios y horarios para poder trabajar en el Raval y la única respuesta que han recibido es que no se preocupen que podrán ir a los comedores sociales. El alcalde las trata de mendigas cuando son trabajadoras.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/vida/20140327/54404123611/palabra-puta-nos-da-poder.html#ixzz2xXPsypdi

Entrevista a Conxa Borrell en The Guardian

Spanish ‘prostitution for beginners’ workshop angers prominent feminists

Sex workers protest in Barcelona

€45 course spurred by increase in number of women becoming sex workers during Spain’s economic crisis, claim organisers

Sex workers protest in Barcelona

Sex workers wearing masks protest in Barcelona against the introduction of fines for those working on the street and for their clients. Photograph: Pau Barrena/Demotix/Corbis

An enterprising association of sex workers in Barcelona has angered some of Spain‘s most prominent feminists by offering an “intro toprostitution” course in response to what its members say is a growing number of women turning to sex work in the wake of Spain’s financial crisis.

At a cost of €45 (£37) a person, the four-hour intensive course for aspiring sex workers was held last month by the Asociación de Profesionales del Sexo, a group of eight sex workers who lobby for better rights for those in the industry.

All professionals need some training, explained course organiser Conxa Borrell, and sex work is no different. “This isn’t an easy profession. There is no other line of work in which you share such intimacy with someone,” she said.

The group’s efforts to normalise the profession have raised eyebrows before, such as last year’s sold-out “sex for women as taught by prostitutes” workshop.

Seven years as a sex worker have convinced Borrell that such courses can play a vital role in setting standards that could help professionalise the industry. “Media often portrays us as a piece of meat with eyes and three holes. It’s absolutely false.”

The course attracted 15 women from 22 to 50, said Borrell. Attendees included those who were considering the idea and others who had recently started in the industry and wanted more information.

Four hours was too little time, she said, to cover a list of topics such as dealing with the stigma of prostitution, sex tricks, filing tax returns and marketing. A second day will be held this month because of high demand. “Nobody else can teach these things,” said Borrell. “Not psychologists, anthropologists or political scientists – only prostitutes.”

While no statistics exist to back the group’s claim, Borrell said the course was spurred by the rising number of women becoming sex workers during Spain’s economic crisis.

“We’re at an impasse where people are unemployed, and they still have to pay their mortgages and feed their children,” she said. “This is a line of work that many women feel they can do.”

In 2007, after her husband’s business went under, Borrell found herself in the same situation. One night as she was washing dishes, she heard a news story mention some sex workers in Spain were making €200 a day, and decided to try it out. “I knew absolutely nothing about it,” she said. “I didn’t know where to take my clients, I had no idea where to meet them. I didn’t know how much to charge them.”

Some of Spain’s most prominent feminists are to meet politicians this week to discuss their concerns, said Lidia Falcón, founder of the Partido Feminista de España. “We want to know if the association holding the course is receiving any public funds. And we want to know if our politicians agree that prostitution should be promoted as an alternative to unemployment.”

As in many countries, the issue of prostitution has polarised Spain’s feminist community, with groups torn as to whether it should be legal or not, said Falcón. Prostitution in Spain exists in a sort of legal limbo; while not illegal, it is not regulated in any way. Authorities in Barcelona have introduced fines for clients and sex workers working on the street, and Madrid is planning to do the same.

A 2007 parliamentary report on prostitution – the latest figures available for the sector – estimated that there were about 400,000 sex workers in Spain in an industry that generated €50m a day.

Falcón has spent years fighting to have prostitution made illegal in Spain. “Now the last straw is that a group is giving courses to women to become prostitutes,” she said.

The problem with the course lies in its underlying suggestion that some women are working in the profession out of their own free will, Falcón said. “It’s a false, repugnant discussion about liberty, as if being a prostitute is something you can choose to do because you like it. They say they’re helping women, but they’re just helping them to be exploited and humiliated.”

That feminist groups would be their toughest opposition has surprised Cristina Garaizábal, a psychologist with 30 years of experience who helped Borrell teach last month’s course. “They complain that women are being victimised, but then they’re against any effort by prostitutes to increase their autonomy and decision-making power,” said Garaizábal.

She rejected the attempt by feminists to compare course attendees and women who were being forced into prostitution. “You can’t put them all in the same bag. Women who are being trafficked absolutely didn’t not come to this course,” Garaizábal said. “The only thing that this course is doing is empowering women who are already interested in working in the sector.”

http://www.theguardian.com/world/2014/mar/03/spanish-prostitution-workship-angers-feminists-spain-economic-crisis

AGRADECIMIENTOS POR EL PROYECTO, Prostitución: Nociones Básicas para la Profesionalización

Gracias a todxs
Desde APROSEX, sólo nos queda daros las gracias a todxs por vuestro apoyo.
Gracias a Admin, Erética y E.C. principalmente, por la difusión de los medios que han querido entrevistarnos.
Gracias a los medios que nos han brindado sus cámaras y micrófonos.
Gracias a las abos por el despliegue publicitario que nos han hecho en los distintos medios y sobre todo en redes sociales.
Gracias a TODXS los amigxs que nos han echado una mano en el sentido más emocional, porque estos días han requerido de mucha fuerza y trabajo.
Gracias a Photoescorts por la ayuda brindada a aquellas que deseen comenzar como nuevas escorts.
Gracias a SMB por su banner desinteresado.
Gracias a TODXS los que nos habéis Feisbukeado y Retuiteado sin descanso.
Gracias a mis compas de APROSEX porque, sin ellas, no hubiera sido posible.

Y que sepáis que el día 16 de Marzo, seguiremos con el proyecto
Prostitución: Nociones Básicas para la Profesionalización.

Y pese a que los medios abos han jurado y perjurado que nos alimentamos de medios económicos públicos, eso es simplemente
una falacia que resolveremos pronto.
APROSEX se abastece única y exclusivamente de las donaciones de sus socixs.
Sin más medios que ésos tiramos adelante proyectos innovadores y creativos para que nuestra profesión sea considerada como tal,
para que el Estigma Puta no haga mella en nuestras colegas y para que ninguna compa se sienta nunca sola.

Así que, si queréis colaborar con nuestra causa, que es la vuestra, agradeceremos cada euro que nos llegue como si fuesen mil.

APROSEX:

2100- 3043- 45-22.00.49.65.28

Hoy, como siempre, quedamos a vuestra disposición para todo aquello que deseéis preguntarnos y todo aquello en lo que podamos asesoraros.

Entrevista a Conxa Borrell, presidenta de Aprosex en RNE

Esto me suena. Las tardes del ciudadano García – Tercera hora – 19/02/14

Entrevistamos a Conxa Borrell, presidenta de la asociación Aprosex, quienes este fin de semana impartirán el curso ‘Prostitución: nociones básicas para la profesionalización’.

 

 

http://www.rtve.es/alacarta/audios/esto-me-suena-las-tardes-del-ciudadano-garcia/esto-suena-3-190214/2406509/

Curso Exprés para Prostitutas en elPeriódico

 

 

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CURSO EXPRÉS PARA ASPIRANTES INDEPENDIENTES

«Quiero ser puta»

La crisis ha multiplicado el ingreso en el oficio de mujeres catalanas, que antes del cataclismo económico eran una rareza. El colectivo de trabajadoras sexuales Aprosex ha decidido combatir las incertidumbres de las principiantes con un máster acelerado, el próximo sábado, en Barcelona.

NÚRIA NAVARRO

Conxa Borrell (de cara), 'escort' y promotora del curso 'Prostitución: nociones básicas para la profesionalización', y una de las cursillistas.

Conxa Borrell (de cara), ‘escort’ y promotora del curso ‘Prostitución: nociones básicas para la profesionalización’, y una de las cursillistas.

Aquí no hacemos apología de la prostitución. Tampoco hablamos de trabajadoras sexuales que lucran a terceros. Nos limitamos a la descripción clínica de un hecho: en los últimos cuatro años, una cantidad nada desdeñable de mujeres del país que antes podían afrontar facturas y ahora no, se han metido -o estudian hacerlo- en la prostitución de manera libre e independiente. Y explicamos que, ante este dato estadístico, un colectivo de veteranas del oficio, Aprosex, por fraternidad y activismo, imparten el próximo sábado un curso exprés dirigido a las indecisas, las principiantes y hasta las perfeccionistas sobre todo lo que hay que saber del negocio.

«Están entrando en la profesión chicas tremendamente jóvenes, de entre 18 y 23 años, y mayores de 50», explica Conxa Borrell, escort desde hace siete años y presidenta de Aprosex.Las jóvenes se apuntan para pagar los estudios o ayudar a la familia y,«por lo general, no están preparadas para ser profesionales de casi nada»; mientras que la mayoría de las maduras ingresan porque no encuentran empleo. «Son mujeres que apenas han estado con un hombre -su marido-, pero que tienen un mercado porque son tiernas, saben cómo tratar un gatillazo y están por la faena», ilustra.

43% de autóctonas

El aumento de oferta nacional lo certifica también uno de los socios fundadores de PhotoEscorts, el mayor portal español de anuncios defreelances con precios superiores a 150 euros la hora (durante el Mobil World Congress, por ejemplo, distribuye un volumen de 10.000 llamadas en Barcelona): «Cuando abrimos la web en el 2006, la mayoría de anuncios eran de chicas latinoamericanas y las de aquí eran la excepción codiciada; pero desde hace un par de años el aumento ha sido espectacular. Un 43% del total de profesionales dadas de alta este año son autóctonas, frente al 38% del mismo periodo del año anterior, que a su vez superó al precedente».

 

Al gestor de PhotoEscorts también le consta que son estudiantes y mujeres que se han quedado sin empleo. Entre las universitarias, apunta, se está extendiendo como un fenómeno viral las casual scorts, muy consolidadas en Londres. «Son chicas que han crecido con las redes sociales, que se atreven más y que eventualmente sacan un dinero -400 o 500 euros a la hora- durante las ferias y los congresos».

Es un conjunto de mujeres que optan por el ejercicio libre de la prostitución, algo que no solo no es delito, sino que reconoce el Protocolo de Palermo de la ONU, suscrito por España. «Eligen hacer de putas, como elegirían ser cajeras de súper. Nadie sueña de pequeña con ser una cajera de súper, ¿verdad? -cuestiona Borrell-. Pues tampoco puta. No es algo vocacional. Pero, en caso de tomar la decisión, hay que saber unas cuantas cosas para que no se sientan perdidas, como al principio me pasó a mí».

La voz de la experiencia

Y lo que le pasó a ella, a Conxa Borrell, fue lo siguiente. Era contable, esposa y madre. Su marido montó una empresa que se fue a pique. Habían hipotecado la casa. Los apremios económicos la asfixiaban. Y un día, lavando platos, escuchó en un telediario una noticia relacionada con el sexo de pago. «Hay prostitutas que ganan 200 euros al día», fluyó desde el televisor mientras el agua se llevaba la espuma del Mistol sumidero abajo. Con ese dinero podía pagar el colegio de su hijo, echó cuentas. Se preguntó si podría hacerlo, y en una semana organizó su nuevo negocio. «Sexo inteligente y morboso»,puso en el anuncio. Paula Vip sería su nombre de batalla. La primera vez, asegura, no sabía ni por dónde empezar. «Algún día, intentaré evitar el trago a otras», se prometió ya entonces, cuando Zapatero decía que el país iba de perlas.

Y ahora ha llegado el día. Porque hace dos años salió del armario. Se lo contó a su familia, y su estar en el mundo se normalizó. Y porque está decidida a plantar cara al abolicionismo que pone el membrete de«carne en venta» a todas las putas sin oír sus argumentos; a defender el oficio, a condenar las redes y cualquier tipo de trata –«faltaría más»– y a intentar mejorar las condiciones de sus colegas presentes y futuras. De ahí que el sábado dé el curso exprésProstitución: nociones básicas para la profesionalización(www.aprosex.com), junto a Cristina Garaizábal, psicóloga clínica con 30 años de experiencia en el mundo del sexo de pago y cofundadora del colectivo Hetaira de Madrid. Y, de momento, el comentario mayoritario de las cursillistas apuntadas es un aliviado«¡por fin alguien nos quiere enseñar!», asegura la encargada de las inscripciones.

 

La primera lección del máster es capital: saber si realmente quieren ser putas. «Porque una cosa es la fantasía y otra, la realidad». Deben darle una y mil vueltas. «Insistiremos en los inconvenientes -explica Borrell-.

 

Deben saber que la contrapartida a ganar dinero rápido, por ejemplo, es mentir a tu entorno más íntimo sobre la procedencia de un dinero que no tiene explicación». Ella misma ocultó a su hijo y a sus hermanos su vida paralela borrando las huellas como un trampero canadiense.

Por otra parte, la condenada crisis ha bajado las tarifas. Montserrat Neira, de 53 años, prostituta de libre elección desde 1989 y autora del libro Una mala mujer, explica que los precios actuales están lejos de cuando empezó. «En el 89 estar en un piso de 11 de la mañana a 9 de la noche significaba llevarse a casa el millón de pesetas (6.000 euros). Hoy, como máximo, te puedes sacar 3.000 limpios», asegura. En parte, por la recesión, que afecta a los bolsillos del cliente como a todo hijo de vecino, pero también, como subrayan desde el portal PhotoEscorts, por la multiplicación de la oferta y la aparición de los anuncios en webs generalistas como LoQUo o Milanuncios, incubadoras del low cost de la vida disoluta.

Luego está el encajar el estigma social, la consideración general de estar en el lado indecente. «Te enfrentas a la idea preconcebida de ‘eres-puta-porque-no-sabes-hacer-otra-cosa’ y, por lo tanto, nadas en inseguridad», explica Borrell. Porque la sociedad tiende a cosificar a la prostituta. Y le dice con todas las letras que su actividad es degradante. «Se hartan de repetir que todas somos esclavas, sumisas, humilladas y violadas; que no puedes decir que ‘no’ a las demandas del cliente, y eso es falso», se queja, muy en la línea de la escritora francesa Virginie Despentes, que en su libro Teoría King Kongsostiene que esa idea de envilecimiento generalizado es tan pertinente como hablar del trabajo textil mostrando solo imágenes de niños cosiendo en sótanos.

Lo peor de lo peor

La psicóloga clínica Cristina Garaizábal, la otra profesora del máster, explica que antes el oficio estaba más penalizado moralmente, pero también más extendido y, en consecuencia, ellas estaban más insertadas, «pero hoy las normativas dictadas desde las instituciones y la condena de un cierto sector del feminismo han calado en el imaginario social y las hace sentirse lo peor de lo peor, cuando la realidad es así solo para las víctimas de trata». Los síntomas derivados de ese estigma son: baja autoestima, sentimiento de que nadie te reconoce, desconfianza causada por la doble vida, angustia a la hora de negociar, miedo a la violencia.

Y frente a esa batería de fragilidades, la experta les propondrá un mantra: «Organízate, reúnete con otras trabajadoras sexuales, haz red de solidaridad y pelea por tus derechos».Y Borrell, de natural más intensa, va más allá: «Si es una elección libre, no hay trabajo en el que la mujer se empodere tanto desde el primer minuto como el de puta. El cliente elige entre la oferta, pero las riendas las lleva la profesional. Eso les debe quedar claro».

 

 

Gusto por el sexo

Una vez digeridos los inconvenientes -que, como han visto, son unos cuantos-, las maestras subrayarán que es primordial que el sexo no les dé dentera. «Una puta a la que no le guste el sexo es como una anoréxica metida a crítica gastronómica», compara Borrell. «Eso posible, pero lo pasará francamente mal». Y una vez no salen pegas, lo segundo es conocer y reconocer el propio cuerpo. «Para hacer sexo deben buscar su propio placer. Es imprescindible que la puta entienda que primero es ella. Ya tendrá luego oportunidad de conocer muchas variedades de penes y de saber cómo se comportan», dice a la brava.

Después, y no menos importante, viene el márketing corporativo.«La candidata debe ofrecer algo con lo que se sienta poderosa, y exponerlo de manera honesta -enuncia-; si dicen que trabajan de 12 a 8, deben cumplir el horario; si afirman que miden 1,70, que así sea; si publican unas fotos de reclamo, hay un límite tolerable de Photoshop», explica.«No pueden engañar, porque se perjudican a sí mismas y a todo el colectivo». Sobre lo que sí engancha, hay poca literatura.Desde el portal PhotoEscorts suelen enviarles consejos de cómo hacerse las fotos y redactar un anuncio. «Pero no tienen interiorizada la idea de la importancia de invertir en su publicidad».

Solventadas la convicción y la promoción, el siguiente nivel es la importancia de la inteligencia emocional y de la empatía. «Las putas somos listas, sabemos que el dinero no se hace con el coño, que lo tienen todas las muje-
res del mundo
 –dice la maestra–, sino con la cabeza. Es fundamental escuchar mucho, prestar atención al cliente como si fuera lo más importante del mundo y memorizar la información que te dé». Porque, al parecer, la gracia no es hacer muchos clientes, sino retenerlos, y saber manejar cada una de las situaciones. «Ahí es donde se ve quién es buena profesional –sentencia–, si no pasas de ser puta a ser zorra». ¡Cielos! ¿Y cuál es la diferencia? «La misma que entre el arquitecto que se niega a seguir unos planos sin pies ni cabeza por el capricho de un cliente, o el que tira adelante sin más».

Planes de ahorro
Y luego están las finanzas –«cada una guarda lo que quiere, pero lo óptimo es destinar un tercio al ahorro», según Borrell, recordando una sabia máxima de su abuelo–, y los asuntos legales. El abogado Fernando Esteban, que ha elaborado el dosier del curso, asegura que «el primer consejo legal para una prostituta que quiere trabajar con normalidad y no en el mercado oculto es darse de alta en la Seguridad Social y en Hacienda. Pagar impuestos no solo las ampara como trabajadoras, sino que también las dignifica».
Y es conveniente enseñarles cómo hacer una cobertura de seguridad.«Ellas deben sentir que no están solas, que si hay una agresión se puede denunciar». De manera astuta, el curso servirá de paso para conectarlas, para darles la oportunidad de que se reconozcan como compañeras y no como competidoras. «Al principio todas tenemos angustias parecidas, como: ‘Se me ha vaciado un condón dentro, ¿habré cogido el sida?’. Crear y extender relaciones entre ellas les ayuda a combatir las incertidumbres».
Y luego, claro, vendrán los consejos mecánicos. Porque en el vicio también debe haber virtud. «Hay que profesionalizarse». Y sin titubeos, añade: «Porque uno de los trabajos de la puta es enseñar al hombre a ser mejor amante, que se vaya a su casa y sepa hacerle algo nuevo a su pareja. También arreglamos problemas, ¿eh? Una vez recuperé a un SSPM (Solo le Sirve Para Mear). Aquello estaba muerto. Tardé un año, pero lo conseguí. Eso es lo que realmente tiene precio», concluye. El resto de secretos solo los sabran las cursillistas.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/quiero-ser-puta-3105869

RELATO EN PRIMERA PERSONA DE DOS MUJERES QUE SE HAN APUNTADO AL CURSO / ALEXIA CATALANA 22 AÑOS

«Mi madre y yo estuvimos a punto de perderlo todo»

Puedo asegurar que el mito de que las niñas se meten en este mundo por no tener educación ni principios, en mi caso, es totalmente falso. Mis padres viajaron mucho por Europa y a mí nunca me faltó de nada. Hasta el día en que mi padre nos abandonó dejándonos un préstamo hipotecario increíble. Yo tenía 18 años recién cumplidos. Mi madre y yo estuvimos a punto de perderlo absolutamente todo. Sin que ella supiera nada, abandoné los estudios y me puse a trabajar en un empleo corriente, pero el sueldo no llegaba ni para pagar la deuda.

Entonces recordé que una amiga estaba en este mundo y pensé: «Si ella ha podido, yo también podré». Así fue como empecé a ser unaescort. Trabajando solo dos meses pude ahorrar lo suficiente para enjugar gran parte de las deudas. Obviamente, mi madre sigue sin saber cómo gané aquel dinero. Se lo oculté no porque me avergonzara de lo que hacía, sino porque ella es una persona muy reservada y muy cerrada, y dudo mucho de que lo entienda.

Después de aquella experiencia, decidí volver. ¿Por qué? Ya no necesitaba el dinero para las deudas, sino para financiar mis estudios. También me di cuenta de que realmente me gustaba lo que hacía. Me apetecía seguir conociendo a hombres que me aportaran más a nivel personal, psicológico y económico que los chicos de mi edad, con los que apenas tengo temas de conversación.

Nunca he gastado mis ingresos en llenar armarios de ropa, ni en salir de fiesta los fines de semana. Siempre he tenido planes de futuro. Me sigo formando, viajo y soy feliz pudiendo llevar a mi madre a un buen restaurante sin preocuparme por la cuenta, tener posibilidad de una sanidad digna y sin listas de espera, poder estudiar sin tener que preocuparme por la matrícula.

Ahora me he tomado un pequeño respiro, pero volveré cuando acabe una parte de los estudios. Se preguntarán, ¿por qué te has apuntado al curso? Porque mis ganas de aprender no tienen límite. Porque quiero estar mucho más preparada de cara al regreso.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/madre-estuvimos-punto-perderlo-todo-3105870

RELATO EN PRIMERA PERSONA DE DOS MUJERES QUE SE HAN APUNTADO AL CURSO / CHELSEA CATALANA 42 AÑOS

«Empecé en mayo y no tengo mucha experiencia»

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Conocí a una profesional del sexo, le di vueltas a la idea, me organicé durante tres meses y empecé en mayo del 2013. Pero desaparecí entre agosto y diciembre, y ahora vuelvo a arrancar, con más fuerzas y con las ideas más claras. Pero no tengo experiencia, no he hecho muchos servicios y me he apuntado al curso para aprender, sobre todo, cuestiones administrativas, burocráticas, de márketing. Estoy elaborando mi blog -aún no está en línea pero se titulará chelsealove-, y aunque las presentaciones habituales me parecen aburridas, desconozco las estrategias de promoción. También me interesa saber cómo tratar por teléfono a los clientes, porque a menudo no ves cómo acabar con una conversación que no lleva a ninguna parte, y tampoco sé muy bien qué tono adoptar. ¿Seco? ¿Insinuante…?

Tampoco resulta fácil de llevar la ocultación. Aunque vas conviviendo con eso, no me interesa que nadie sepa quién hay detrás de Chelsea. Naturalmente hay una persona. Una madre de tres hijos, sin pareja, que tuvo un trabajo artístico y ahora lleva una empresa relacionada con la creatividad. Pero al principio no me metí en esto por un descalabro económico. Tengo mis deudas, como todo el mundo. Si tengo que ser sincera, yo empecé por placer. Me gusta el sexo, y si hay dinero de por medio, resulta más satisfactorio. Así que decidí compaginar los dos mundos. Pero ahora que he vuelto, la economía pesa más. Necesitó más dinero. Como era -y soy- nueva en esto, lo que personalmente más me angustia es que me puedan hacer daño, que es algo que no puedes controlar. No voy a ningún domicilio, ni a hoteles. Me limito a apartamentos por horas. Y mi tarifa es de 200 euros la hora, de momento, porque es un filtro para descartar clientes que no deseo. Yo busco un perfil cultural medio-alto, a hombres y mujeres con los que también pueda hablar de música o de arte. Porque no es solo dinero y sexo. También veo esto como una forma de enriquecimiento personal. Y eso me exige profesionalizarme. Saber más.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/empece-mayo-tengo-mucha-experiencia-3105871

 

CURS EXPRÉS PER A ASPIRANTS INDEPENDENTS

“Vull ser puta”

La crisi ha multiplicat l’ingrés en l’ofici de dones catalanes, que abans del cataclisme econòmic eren una raresa. El col·lectiu de treballadores sexuals Aprosex ha decidit combatre les incerteses de les principiants amb un màster accelerat, dissabte que ve, a Barcelona.

NÚRIA NAVARRO

Conxa Borrell (de cara), 'escort' i promotora del curs 'Prostitució: nocions bàsiques per a la professionalització', i una de les cursetistes.

Conxa Borrell (de cara), ‘escort’ i promotora del curs ‘Prostitució: nocions bàsiques per a la professionalització’, i una de les cursetistes.

Aquí no fem apologia de la prostitució. Tampoc parlem de treballadores sexuals que lucren tercers.Ens limitem a la descripció clínica d’un fet: en els últims quatre anys, una quantitat gens menyspreable de dones del país que abans podien afrontar factures i ara no, han entrat -o estudien fer-ho- en la prostitució de manera lliure i independent. I expliquem que, davant aquesta dada estadística, un col·lectiu de veteranes de l’ofici, Aprosex, per fraternitat i activisme, imparteixen dissabte que ve un curs exprés dirigit a les indecises, les principiants i fins i tot les perfeccionistes sobre tot el que s’ha de saber del negoci.

«Estan entrant en la professió noies tremendament joves, d’entre 18 i 23 anys, i més grans de 50», explica Conxa Borrell,escort des de fa set anys i presidenta d’Aprosex. Les joves s’hi apunten per pagar els estudis o ajudar la família i, «en general, no estan preparades per ser professionals de gairebé res»; mentre que la majoria de les madures hi ingressen perquè no troben feina. «Són dones que tot just han estat amb un home -el seu marit-, però que tenen un mercat perquè són tendres, saben com tractar una falta d’erecció i estan per la feina»,il·lustra.

43% d’autòctones

L’augment d’oferta nacional el certifica també un dels socis fundadors de PhotoEscorts, el portal espanyol d’anuncis de freelancesmés important amb preus superiors a 150 euros l’hora (durant el Mobil World Congress, per exemple, distribueix un volum de 10.000 trucades a Barcelona): «Quan vam obrir la web el 2006, la majoria d’anuncis eren de noies llatinoamericanes i les d’aquí eren l’excepció cobejada; però des de fa un parell d’anys l’augment ha sigut espectacular. Un 43% del total de professionals donades d’alta aquest any són autòctones, davant del 38% del mateix període de l’any anterior, que al seu torn va superar el precedent».

 

Al gestor de PhotoEscorts també li consta que són estudiants i dones que s’han quedat sense feina. Entre les universitàries, apunta, s’està estenent com un fenomen viral les casual scorts, molt consolidades a Londres. «Són noies que han crescut amb les xarxes socials, que són més atrevides i que eventualment es guanyen uns quants diners -400 o 500 euros a l’hora- només durant les fires i els congressos».

És un conjunt de dones que opten per l’exercici lliure de la prostitució, una cosa que no solament no és delicte, sinó que reconeix el Protocol de Palerm de l’ONU, subscrit per Espanya. «Escullen fer de putes, com escollirien ser caixeres de súper. Ningú somia de petita ser una caixera de súper, ¿oi? -qüestiona Borrell-.

 

Doncs tampoc somia ser puta. No és una ­cosa vocacional. Però, en cas de prendre la decisió, és necessari saber unes quantes coses perquè no se sentin perdudes, com al principi em va passar a mi».

La veu de l’experiència

El que li va passar a ella, a Conxa Borrell, va ser el següent. Era comptable, esposa i mare. El seu marit va muntar una empresa que va acabar en bancarrota. Havien hipotecat la casa. Les obligacions econòmiques l’asfixiaven. I un dia, rentant plats, va sentir en un telediari una notícia relacionada amb el sexe de pagament. «Hi ha prostitutes que guanyen 200 euros al dia», va fluir des del televisor mentre l’aigua s’emportava l’espuma del Mistol clavegueró avall. Amb aquests diners podia pagar el col·legi del seu fill, va fer comptes. Es va preguntar si podria fer-ho, i en una setmana va organitzar el seu nou negoci. «Sexe intel·ligent i morbós», va posar a l’anunci. Paula Vip seria el seu nom de batalla. La primera vegada, assegura, no sabia ni per on començar. «Algun dia, intentaré evitar el trago a altres», es va prometre ja llavors, quan Zapatero deia que el país anava de perles.

I ara ha arribat el dia. Perquè fa dos anys va sortir de l’armari. Ho va explicar a la seva família i el seu estar al món es va normalitzar. I perquè està decidida a plantar cara a l’abolicionisme que posa el membret de «carn en venda» a totes les putes sense sentir els seus arguments; a defensar l’ofici, a condemnar les xarxes i qualsevol tipus de tràfic –«només faltaria»– i a intentar millorar les condicions de les seves col·legues presents i futures. Això explica que dissabte imparteixi el curs exprés Prostitució: nocions bàsiques per a la professionalització (www.aprosex.com), juntament amb Cristina Garaizábal, psicòloga clínica amb 30 anys d’experiència en el món del sexe de pagament i cofundadora del col·lectiu Hetaira de Madrid. I, de moment, el comentari majoritari de les cursetistes apuntades és un alleujat «¡per fi algú ens vol ensenyar!», assegura l’encarregada de fer les inscripcions.

 

La primera lliçó del màster és capital: saber si realment vols ser puta.«Perquè una cosa és la fantasia i una altra, la realitat». Hi han de donar una i mil voltes. «Insistirem en els inconvenients -explica Borrell-.

 

Han de saber que la contrapartida a guanyar diners ràpids, per exemple, és mentir al teu entorn més íntim sobre la procedència d’uns diners que no tenen explicació». Ella mateixa va ocultar al seu fill i als seus germans la seva vida paral·lela esborrant les empremtes com un paranyer canadenc.

D’altra banda, la condemnada crisi ha abaixat les tarifes. Montserrat Neira, de 53 anys, prostituta de lliure elecció des del 1989 i autora del llibre Una mala mujer, explica que els preus actuals estan lluny de quan va començar. «L’any 1989 estar en un pis d’11 del matí a 9 de la nit significava endur-se a casa el milió de pessetes (6.000 euros). Avui, com a màxim, en pots treure 3.000 nets», assegura. En part, per la recessió, que afecta les butxaques del client com a qualsevol, però també, com subratllen des del portal PhotoEscorts, per la multiplicació de l’oferta i l’aparició dels anuncis en webs generalistes com LoQUo o Milanuncios, incubadores del low cost de la vida dissoluta.

Després hi ha la qüestió d’encaixar l’estigma social, la consideració general d’estar al costat indecent. «T’enfrontes a la idea preconcebuda que ‘ets-puta-perquè-no-saps-fer-una altra-cosa’ i, per tant, nedes en inseguretat», explica Borrell. Perquè la societat tendeix a cosificar la prostituta. I li diu amb totes les lletres que la seva activitat és degradant. «S’atipen de repetir que totes som esclaves, submises, humiliades i violades; que no pots dir que ‘no’ a les demandes del client, i això és fals», es queixa, molt en la línia de l’escriptora francesa Virginie Despentes, que en el seu llibre Teoria King Kong sosté que aquesta idea d’enviliment generalitzat és tan pertinent com parlar del treball tèxtil mostrant només imatges de nens cosint en soterranis.

El pitjor del pitjor

La psicòloga clínica Cristina Garaizábal, l’altra professora del màster, explica que abans l’ofici estava més penalitzat moralment, però també més estès i, en conseqüència, elles estaven més inserides, «però avui les normatives dictades des de les institucions i la condemna d’un cert sector del feminisme han calat en l’imaginari social i les fa sentir-se el pitjor del pitjor, quan la realitat és així només per a les víctimes de tràfic». Elssímptomes derivats d’aquest estigma són: baixa autoestima, sentiment que ningú et reconeix, desconfiança causada per la doble vida, angoixa a l’hora de negociar, por a la violència.

I davant aquestes fragilitats, l’experta els proposarà un mantra:«Organíza’t, reuneix-te amb altres treballadores sexuals, fes xarxa de solidaritat i lluita pels teus drets». I Borrell, de natural més intensa, va més enllà: «Si és una elecció lliure, no hi ha feina en què la dona s’empoderi tant des del primer minut com el de puta. El client tria entre l’oferta, però les regnes les porta la professional. Això els ha de quedar clar».

 

 

Gust pel sexe

Un cop païts els inconvenients -que, com han vist, en són uns quants-, les mestres subratllaran que és primordial que el sexe no els faci fàstic. «Una puta a qui no li agradi el sexe és com una anorèxica que es dediqui a fer crítica gastronòmica»,compara Borrell. «És possible, però ho passarà francament malament». I una vegada no surten pegues, el pas següent és conèixer i reconèixer el propi cos. «Per fer sexe han de buscar el seu propi plaer. És imprescindible que la puta entengui que primer és ella. Ja tindrà després oportunitat de conèixer moltes varietats de penis i de saber com es comporten», diu a la brava.

Després, i no menys important, ve el màrqueting corporatiu. «Lacandidata ha d’oferir alguna cosa amb què se senti forta i poderosa, i exposar-ho de la manera més honesta -enuncia-; si diuen que treballen de 12 a 8, han de complir l’horari; si afirmen que fan 1,70, que així sigui; si publiquen unes fotos de reclam, hi ha un límit tolerable de Photoshop», explica.«No poden enganyar, perquè es perjudiquen a si mateixes i a tot el col·lectiu». I en aquest aspecte, hi ha poca literatura. Des del portal PhotoEscorts els solen enviar consells de com fer-se les fotos i redactar un anunci. «Però no tenen interioritzada la idea de la importància d’invertir en la seva publicitat»,lamenten.

Un cop resoltes la convicció i la promoció, el nivell següent és la importància de la intel·ligència emocional i de l’empatia. «Les putes som llestes, sabem que els diners no es fan amb el cony, perquè en tenen totes les dones del món –diu la mestra–, sinó amb el cap. És fonamental escoltar molt, prestar atenció al client com si fos el més important del món i memoritzar la informació que et doni». Perquè es veu que la gràcia no és fer molts clients, sinó retenir-los, i saber portar cada una de les situacions. «És en això on es veu qui és una bona professional–sentencia–, si no, passes de ser puta a ser bandarra». ¡Déu meu! ¿I quina és la diferència? «La mateixa que entre l’arquitecte que es nega a seguir uns plans sense cap ni peus pel capritx d’un client, o el que tira endavant i ja està».

Plans d’estalvi
I després hi ha les finances –«cada una guarda el que vol, però el que és òptim és destinar un terç a l’estalvi», segons Borrell, recordant una sàvia màxima del seu avi–, i els assumptes legals. L’advocat Fernando Esteban, que ha elaborat el dossier del curs, assegura que «el primer consell legal per a una prostituta que vol treballar amb normalitat i no en el mercat clandestí és donar-se d’alta a la Seguretat Social i a Hisenda. Pagar impostos no només les empara com a treballadores, sinó que també les dignifica».
I és convenient ensenyar-los com fer una cobertura de seguretat.«Elles han de sentir que no estan soles, que si hi ha una agressió es pot denunciar». De manera astuta, el curs servirà de passada per connectar-les, per donar-los l’oportunitat que es reconeguin com a companyes i no com a competidores. «Al principi totes tenim angoixes semblants, com per exemple: ‘Se m’ha buidat un condó a dins, ¿dec haver agafat la sida?’. Crear i estendre relacions entre elles les ajuda a combatre les incerteses».
I després, és clar, vindran els consells mecànics. Perquè en el vici també hi ha d’haver virtut. «Cal professionalitzar-se». I sense titubejos, afegeix: «Perquè un dels treballs de la puta és ensenyar a l’home a ser més bon amant, que se’n vagi a casa seva i sàpiga fer alguna cosa nova a la seva parella. Però nosaltres també arreglem problemes, ¿eh? Una vegada vaig recuperar un NSPP (Només li Serveix Per Pixar). Allò estava mort. Vaig trigar un any, però ho vaig aconseguir. Les rendes se les emportarà la seva companya present o futura. Això és el que realment té preu», diu.

http://www.elperiodico.cat/ca/noticias/societat/vull-ser-puta-3105869

RELAT EN PRIMERA PERSONA DE DUES DONES QUE S’HAN APUNTAT AL CURSET / ALEXIA CATALANA 22 ANYS

«La meva mare i jo vam estar a punt de perdre-ho tot»

Puc assegurar que el mite que les nenes es fiquen en aquest món perquè no tenen educació ni principis, en el meu cas, és totalment fals. Els meus pares van viatjar molt per Europa i a mi no em va faltar mai res. Fins al dia en què el meu pare ens va abandonar i ens va deixar un préstec hipotecari increïble. Jo tenia 18 anys acabats de fer. La meva mare i jo vam estar a punt de perdre-ho absolutament tot. Sense que ella sabés res, vaig deixar els estudis i em vaig posar a treballar en una feina corrent, però el sou no arribava ni per pagar el deute.

Llavors vaig recordar que una amiga estava en aquest món i vaig pensar: «Si ella ha pogut, jo també podré». Així va ser com vaig començar a ser una escort. Treballant només dos mesos vaig poder estalviar prou per eixugar una gran part dels deutes. Òbviament, la meva mare encara no sap com vaig guanyar els diners. L’hi vaig amagar no perquè m’avergonyís del que feia, sinó perquè ella és una persona molt reservada i molt tancada, i dubto molt que ho entengui.

Després d’aquella experiència, vaig decidir tornar-hi. ¿Per què? Ja no necessitava els diners per als deutes, sinó per finançar-me els estudis. També em vaig adonar que realment m’agradava el que feia. Em venia de gust seguir coneixent homes que m’aportessin més a nivell personal, psicològic i econòmic que els nois de la meva edat, amb qui gairebé no tinc temes de conversa.

No m’he gastat mai els meus ingressos comprant per omplir armaris de roba, ni per sortir de festa els caps de setmana. Sempre he tingut plans de futur. Em segueixo formant, viatjo i sóc feliç podent portar la meva mare a un bon restaurant sense preocupar-me pel compte, tenint la possibilitat d’accedir a una sanitat digna i sense llistes d’espera, podent estudiar sense haver-me de preocupar per la matrícula.

Ara m’he pres un petit descans, però hi tornaré quan acabi una part dels estudis. Es preguntaran, ¿per què t’has apuntat al curs? Perquè les meves ganes d’aprendre no tenen límit. I vull estar més preparada de cara al retorn.

http://www.elperiodico.cat/ca/noticias/societat/meva-mare-vam-estar-punt-perdre-ho-tot-3105870

RELAT EN PRIMERA PERSONA DE DUES DONES QUE S’HAN APUNTAT AL CURSET / CHELSEA CATALANA 42 ANYS

«Vaig començar al maig i no tinc gaire experiència»

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V aig conèixer una professional del sexe, vaig donar voltes a la idea, em vaig organitzar durant tres mesos i vaig començar el maig del 2013. Però vaig desaparèixer entre els mesos d’agost i desembre, i ara torno a arrencar, amb més forces i amb les idees més clares. Però no tinc experiència, no he fet gaires serveis i m’he apuntat al curset per aprendre, sobretot, qüestions administratives, burocràtiques, de màrqueting. Estic elaborant el meu blog -encara no està en línia però es titularà chelsealove-, i encara que les presentacions habituals em semblen avorrides, desconec les estratègies de promoció. També m’interessa com tractar per telèfon els clients, perquè sovint no veus com es pot acabar amb una conversa que no porta enlloc, i tampoc saps molt bé quin to has d’adoptar. Sec, insinuant…

Tampoc resulta fàcil de portar l’ocultació. Encara que vas convivint amb això, no m’interessa que ningú sàpiga qui hi ha darrere de Chelsea. Naturalment hi ha una persona. Una mare de tres fills, sense parella, que va tenir una feina artística i ara porta una empresa relacionada amb la creativitat. Però al principi no em vaig posar en això per un daltabaix econòmic. Tinc els meus deutes, com tothom. Si he de ser sincera, jo vaig començar per plaer. M’agrada el sexe, i si hi ha diners pel mig, resulta més satisfactori. Així que vaig decidir compaginar els dos mons. Però ara que hi he tornat, l’economia pesa més. Necessito més diners. Com que era -i sóc- nova en això, el que personalment més m’angoixa és que em puguin fer mal, que és una cosa que no pots controlar. No vaig a cap domicili, ni a hotels. Em limito a apartaments per hores. I la meva tarifa és de 200 euros l’hora, de moment, perquè el preu és un filtre per descartar clients que no desitjo. Jo busco un perfil cultural mitjà alt, homes i dones amb qui també pugui parlar de música o d’art. Perquè no només són els diners i el sexe. També ho veig com una forma d’enriquiment personal. I això m’exigeix professionalitzar-me. Saber-ne més.

http://www.elperiodico.cat/ca/noticias/societat/vaig-comencar-maig-tinc-gaire-experiencia-3105871

La legalización de la prostitución, a debate también entre las profesionales del sexo

Las  mantienen diferentes criterios ante su profesión. Sigue sin existir un convenio que estipule las modificaciones legales que beneficiarían a este colectivo

Prostitutas ejerciendo en un club, en una foto de archivo.

Prostitutas ejerciendo en un club, en una foto de archivo.EFE

Existe un eterno debate en el mundo de la  acerca de una posible regulación de esta práctica o su total abolición. Esta polémica no logra aunar ni a las asociaciones feministas, ni a las propias trabajadoras, que mantienen una división clara entre dos posturas insalvables. Mientras, en España sigue aumentando la cifra de mujeres que se dedican a este oficio sin tener aún una clara defensa legal por parte del Estado.

La abolición suele ser defendida por numerosos sectores feministas y antiguas trabajadoras del . Entre ellos, varios colectivos piden la extinción total de este oficio y se declaran en contra del cliente, como explica Carmen, exprostituta y portavoz del colectivo gallego Faraxa. “Ningún cuerpo debe ser objeto de negocio y somos partidarios de un modelo donde se castigue al cliente y no a las prostitutas”, explica.

Sin embargo, entre las propias trabajadoras no se encuentra una voz unánime que se posicione en este debate entre la regularización o una definitiva eliminación del oficio. Desde Faraxa, advierten de algunas consecuencias que tendría la legalización: “Hay sectores que se están peleando para que se regularice y se manden las prostitutas a los clubs, pero éstos se convertirían en guetos. Estos locales siempre están aislados de las ciudades, no se sabe exactamente lo que pasa allí”, denuncia Carmen.

De entre quienes se muestran totalmente en contra de regular la prostitución, muchas son mujeres que la han ejercido. Mujeres que, tras duras experiencias, han decidido dejar el oficio y optar por otra forma de vida. Este es el caso de Lined (nombre ficticio), una mujer polaca que, tras más de medio año en un club, decidió dejar la prostitución. Ella asegura que “sería mejor que no existiera” esta práctica, aunque es consciente de lo difícil que sería alcanzar ese deseo. Aun así, en ningún caso aboga por regularizarla: “¿Qué queremos legalizar? Si todo alrededor de ese mundo es corrupto”.

Lined, como muchas otras, decidió ejercer la prostitución por problemas económicos. Durante ese tiempo todas las compañeras que conoció eran “muy jóvenes y extranjeras”.  ¿Su denuncia? “Hasta la policía es corrupta”, asegura. “¿A quién acudes entonces?”, se pregunta. Y se responde, también: “Es un mundo de drogas y dinero y tú entras en un momento débil y te crees lo que te dicen“. Aun así, reconoce que no todas estaban en la misma situación que ella. “A algunas compañeras les gustaba lo que hacían; se creían princesas, pero se habían convertido en personas vacías vestidas con vaqueros caros”.

Desde el colectivo catalán  Indignadas tienen una visión más neutral acerca de este debate. “Nosotras no somos ni blanco, ni negro, ni de un bando ni de otro, creemos que el único camino es una defensa de derechos”, recalca su portavoz, Clarissa Velocci. “No hay dos modelos de prostitución, por ello creemos en un camino de defensa de los derechos”, reitera Velocci. Una posición, la suya, que defiende que “la mujer es capaz de decidir y por ello se debe respetar su decisión para que no se criminalice este sector“. Pese a todo, la portavoz de este colectivo cree que “las prostitutas no son cosas a contar, son personas a proteger”.

Al otro lado del debate se posicionan las profesionales del sexo que sí piden la regularización de la prostitución. Varios colectivos trabajan en defensa de los derechos de las prostitutas y exigen la normalización de su situación.  y  son algunos de ellos, que luchan contra laestigmatización social que sufre este sector.

“Me llamo Karolina Hernández, soy trabajadora del sexo y miembro del colectivo Hetaira“. Así se presentó a este diario una de las mujeres que aboga por la legalización de su “trabajo”. “Lo elegí libremente, porque siendo extranjera es difícil encontrar otro trabajo”, afirma Karolina, que llegó de Ecuador hace quince años, los mismos que lleva como profesional del sexo. “No me planteo dejar de hacerlo“, añade. Una decisión avalada por sus compañeras de Hetaira, que es una organización que defiende los derechos de quienes “ejercen el trabajo  por decisión propia”. A este colectivo pertenecen también mujeres que se dedican a otra profesión aunque todas ellas están asociadas para “defender los derechos de las prostitutas”.

En ese intento, Karolina cuenta que han enviado “más de una decena de escritos” al Ayuntamiento y organizado manifestaciones, pero que siempre reciben “una callada por respuesta”. “Exigimos derechos laborales y sociales” manifiesta Karolina, que recuerda la entrevista de miembros de Hetaira con Ana Botella cuando era concejala del Ayuntamiento de Madrid. “Ni siquiera nos miró, bajó la cara y nos llamó mentirosas”, asegura. “Creen que todas ejercemos por obligación, pero muchas somos libres”, añade. “Combatir el estigma que recae sobre las prostitutas es una lucha larga y dura, pero vamos a estar ahí y yo nunca bajaré la cabeza”, concluye Karolina.

“Libertad” sin los dueños de los clubs

Eva también es miembro de Hetaira y  desde que emigró de Ecuador en el año 1999. “Mi vocación es la peluquería pero no encontré nada y tengo que enviar dinero a mi país”, argumenta. “La prostitución debería regularse, deberíamos tener un sitio adecuado dónde trabajar y poder optar a la Seguridad Social“, defiende Eva.

Ella eligió ejercer en la calle porque no le gustaba la situación de las compañeras que trabajan en clubs. “Ahí el dueño manda y te dirige, puede incluso obligarte a hacer una felación sin protección”, denuncia. “Yo trabajo por libre y me organizo mis horarios“, añade, aunque también manifiesta que vive con temor, debido al acoso policial al que a menudo se ven sometidas. “Nos piden la documentación y ponen pegas al cliente”, se queja. Público intentó, sin éxito, recabar testimonios de trabajadoras de clubs de alterne.

Como Eva, existe otro tipo de trabajadoras del sexo que ejercen de forma autónoma, aunque de un modo diferente. Son las escorts, acompañantes que reciben una remuneración por parte del cliente a cambio de una cita y que, en la mayoría de ocasiones, también ofrecen servicios sexuales. Asi se gana la vida Shara, catalana y miembro del colectivo Aprosex, que se dedica a la prostitución desde hace más de diez años, cinco de ellos como escort. “Nuestro sueño es que la prostitución se regularice y por eso creamos la asociación”, declara.

En Aprosex organizan talleres como Santas y putas para concienciar a la sociedad sobre la realidad de la prostitución. Además, la asociación ofrece asesoramiento sobre las precauciones de seguridad que deben tener en cuenta las mujeres que se inicien en la profesión. “Con la crisis, cada vez más mujeres deciden prostituirse“, explica Shara. Ella, que empezó por necesidad para mantener a su hijo, ahora asegura que le gusta su trabajo: “Soy una persona cariñosa, ofrezco mis servicios también a personas con diversidad funcional”.

Unidas contra la Ley de Seguridad Ciudadana

Aunque no existe unanimidad de opiniones entre las mujeres prostitutas sobre la regularización de su profesión, en lo que sí coinciden es en su queja contra la nueva ley mordaza. El anteproyecto de Ley Orgánica de Protección de Seguridad Ciudadana, presentado por el Ministerio del Interior que dirige Jorge Fernández Díaz, recoge que sancionará como infracción grave ofrecer o aceptar servicios de prostitución en la vía pública cerca de espacios de menores o en aquellos lugares que puedan afectar a la seguridad vial. Este documento pasa por encima de regular el acto de la prostitución, pero incide en impedir su práctica, al menos en estos dos supuestos, en los que se multaría al cliente y a la persona que ofrece los servicios sexuales.

La nueva Ley de Seguridad Ciudadana es la nueva imposición del Gobierno a un colectivo que se siente desprotegido ante la ley y ante la sociedad. Karolina, de Hetaira, denuncia que esta normativa es “una ley trampa”, que perjudica de lleno a las mujeres que ofrecen estos servicios. “Perdemos autonomía para negociar con los clientes; se supone que es para protegernos, pero nos cierra las puertas, nos obliga a meternos en un club, donde me obligan hacer lo que no quiero hacer —porque sino lo hago me despiden— y tengo que compartir mi sueldo con un hombre que está sentado”. Es una ley, denuncian, por tanto, que favorece los intereses de los grandes empresarios de clubs.

Además, todas las profesionales consultadas por Público coinciden en la criminalización que supondrá para ellas esta normativa, de llegar a aprobarse el anteproyecto tal y como está. “Esta medida no es, de ninguna manera, una norma que puede mejorar la calidad de la vida de las mujeres, es como una macro ordenanza que, en términos prácticos, puede tener graves consecuencias”, advierte también Velocci, de Putas Indignadas.

http://www.publico.es/actualidad/494582/la-legalizacion-de-la-prostitucion-a-debate-tambien-entre-las-profesionales-del-sexo

Prostitución: “Hay nigerianas recién llegadas que por cinco euros hacen un servicio”

La crisis ha hecho caer en picado los precios en el negocio de la prostitución. Desde 2011 hasta la fecha, han bajado entre un 30 y un 50%, según datos del sector.

Prostitución: "Hay nigerianas recién llegadas que por cinco euros hacen un servicio"

España es el primer país de la Unión Europea en consumo de prostitución, con un 39% de ciudadanos que han pagado a cambio de sexo. Le siguen Suiza (19%), Austria (15%), Países Bajos (14%) y Suecia (13%). Son los últimos datos publicados por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Sin embargo, el oficio más antiguo del mundo no ha permanecido ajeno a la crisis de los últimos años. Mientras que la demanda de los servicios ha descendido, la oferta no para de crecer, lo que ha hecho que los precios hayan caído en picado, entre un 30 y un 50%, según cifras que baraja el sector. “Las prostitutas están ganando menos dinero y trabajando mucho más”, explica a Qué.es Montse Neira, investigadora social de la prostitución y en el oficio desde hace casi 25 años.

En ese sentido, apunta que “mujeres que hace dos años se anunciaban en los clasificados por 400 euros la hora, ahora lo hacen por 200”. En la calle se nota más. La situación de miseria ha aumentado con la crisis. “Hoy pueden cobrar 10 ó 15 euros por media hora y las nigerianas recién llegadas hasta cinco euros”, comenta. Y algunas mujeres hacen de todo con tal de satisfacer al cliente, incluso sin preservativo. Éstos les convencen diciéndoles que sólo han estado con su mujer, porque, eso sí, se calcula que la mitad de los hombres que acude a estos servicios son casados.

Las ordenanzas municipales que multan al cliente y que ya se han puesto en marcha en ciudades como Barcelona, Sevilla, Málaga, Valencia o Murcia, y próximamente en Madrid, no contribuyen a mejorar la situación. “Si hacen esto, ¿las mujeres de qué viven?”, se pregunta esta trabajadora autónoma del sexo.

Y en los prostíbulos las cosas no van mucho mejor. “Con la excusa de la crisis muchos están recrudeciendo las condiciones laborales y en algunos admiten a chicas sin contrato y trabajando muy duramente”, asegura.

Montse, de 53 años, ejerce la prostitución desde los 29. Como casi todas, se metió “por necesidad de dinero rápido”, aunque se quedó en el oficio “después de aprender” y “espabilar mucho”. Montse es autora de un libro:’Una mala mujer: la prostitución al descubierto’, en el que relata su experiencia personal y defiende la dignidad de las personas por encima de todo.

Ella comenzó haciendo servicios por 20 euros la hora y ahora cobra unos 200. Para ella la prostitución es un trabajo como otro cualquiera y lo ejerce a pesar de tener pareja e hijos, aunque es consciente de que este extremo no lo entiende mucha gente. “Yo no me escondo. Lo que pido es que las que trabajamos en esto tengamos los derechos de cualquier otro ciudadano, y no que se vean mermados sólo por el hecho de serlo”.

Como tantas otras prostitutas, aboga porque se reconozca la prostitución como un trabajo, eso sí, “las condiciones laborales no las pueden poner terceras personas, sino las propias mujeres que la ejercen. Yo digo no a la prostitución por cuenta ajena”, matiza.

CADA VEZ MÁS ESTUDIANTES EJERCEN LA PROSTITUCIÓN

Es un hecho. La subida de tasas universitarias y el desempleo que en España afecta a uno de cada dos jóvenes, también ha hecho aumentar la prostitución de universitarios (chicos y chicas). En concreto, laAsociación de Profesionales del Sexo (Aprosex) cifra el porcentaje en un 30%. Lo hace en base a los anuncios clasificados que aparecen en prensa. Se ofrecen como acompañantes o en domicilios particulares. A precios bajos o de alto standing. En pareja o a solas. Ojo, muchos de ellos son meros ‘ganchos’ para atrapar al cliente.

Los que sí lo son de verdad se ven obligados a convertirse en trabajadores del sexo para poder costearse los estudios, la comida o el alquiler, entre otros gastos. Según cifras de Médicos del Mundo,que recoge el portal ‘Zoomnews’, en 2012 más de 2.000 personas recurrieron a la prostitución en España. Un 18% tenía entre 18 y 24 años de edad.

“SI A UNA LE DA ASCO, LO MEJOR ES QUE LO DEJE”

Shara es portavoz de Aprosex y ejerce la prostitución en Barcelona de forma independiente, es decir, en habitaciones de hotel o lugares públicos donde se aloje el cliente de turno. “Jamás voy a una casa, porque no sé lo que me voy a encontrar”. Como sus compañeras de la asociación, se ocupa de ofrecer una ayuda legal y cobertura médica, además de asesorar a las chicas jóvenes que quieren iniciarse en el sexo como un medio de vida.

“Nosotros solemos advertirles de que esto es una profesión normal y corriente, pero que hay que estar preparadas y tener cierta formación para afrontarla. Si una nos llama para decirnos que le da asco hacerlo, lo mejor es decirle que lo deje, que no es lo suyo, y que se busque una alternativa. Las chicas que se creen que esto es una forma de conseguir dinero fácil con un aquí te pillo, aquí te mato, están equivocadas”.

A sus 47 años, reconoce que ella está en esta profesión porque quiere, aunque al principio también se metió por la necesidad de sacar adelante a su hijo, que hoy tiene 24 años. “Yo no serviría para limpiar en un hospital. Aunque me garantizaran trabajo por diez años no lo haría. Me gusta hacer compañía a una persona, satisfacerla… y no siempre es sexo, llegar hasta el final y punto”.

150 EUROS A LA HORA

Shara cobra ahora por un servicio unos 150 euros, por lo que, a estas alturas de su vida, no necesita hacer más que uno al día. “Cuando mi hijo era pequeño, yo echaba ocho horas diarias. Le dejaba en la guardería, iba al piso y a lo mejor estaba tres ó cuatro horas de servicio. Ahora hago un servicio al día y con eso vivo”, afirma.

Según explica, “el cliente me busca por mi compañía, mi conversación, mis juegos, no necesariamente tenemos que llegar al final”. Además, es frecuente que el cliente repita. “Es una forma de profesionalización. Tienes que estar dispuesta a dar el 100% de ti misma, porque de esta forma, te buscará a ti y repetirá”.

También ella ha notado la crisis en el bolsillo ajeno. “Se nota que el cash corre menos y a veces el cliente nos pide que le bajemos el precio. Esto solemos hacerlo cuando es un cliente fiel, de confianza, que te trata bien…”.

Sin embargo, advierte de que otros que tratan de aprovecharse de esta situación, “y a esos hay que saber calarlos”. Por ejemplo, ha detectado que muchos pretenden ‘ponerse’ sólo con la llamada. “Los ves venir. Empiezan a preguntarte que como vas vestida, que qué llevas… les calo rápido y les digo: mira no, esto no va a salir bien. Lo siento, cariño. Un beso, ciao“.

También dice que esto es como todo, que cuando alcanzas un nivel tienes la capacidad de rechazar un cliente que no te gusta una vez que lo ves, “lo mismo que él podría rechazarme a mí”.

http://www.que.es/ultimas-noticias/sociedad/201310250800-prostitucion-nigerianas-recien-llegadas-cinco-cont.html

Aprosex

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